setas_deshidratadas


Natalia Berger

Aquellos que sois aficionados a la cocina y a las recetas habréis leído más de una vez lo de la “harina de setas” en la zona de “ingredientes”. La harina de setas es un magnífico recurso en cocina que sirve para enriquecer y aromatizar todo tipo de platos. Es también un condimento ideal para aquellas personas que necesitan reducir su consumo de sal. Este condimento se puede comprar preparado en tiendas de delicatessen, pero también lo podemos preparar en casa con setas deshidratadas.

Qué setas usar: Para hacer harina de setas nos vale cualquier seta o una mezcla de varias al gusto. Podemos usar los restos que quedan en el fondo de las bolsas de setas deshidratadas o las setas enteras o bien, ahora que estamos en plena temporada, podemos deshidratar nuestras propias setas como te mostramos en este post. Las setas más fáciles de deshidratar son las delgadas, como las trompetas, aunque cualquier seta puede deshidratarse.

Cómo preparar la harina: Una vez tenemos las setas deshidratadas, solo nos falta reducirlas a polvo. Para ello podemos recurrir a diversos utensilios: con un molinillo de café, por ejemplo, conseguiremos una harina fina, prácticamente en polvo, mientras que con un mortero el efecto será algo más compacto. Elegir un utensilio u otro dependerá del plato que queramos preparar.

Usos de la harina de setas: Esta harina puede mezclarse con harina normal para hacer masas especiadas para pizzas o pasteles o para hacer pan de setas, también puede emplearse para rebozar pescados, para aderezar guisos, aromatizar cremas…

Sal de setas: Las sales aromatizadas son otra forma de obtener sorprendentes efectos en un tiempo récord. Es tan sencillo como mezclar la harina de setas y la sal en escamas y picarlas con un mortero. Con esta sal podemos dar un toque especial a plato de verduras, carnes, pescados, patés y cualquier plato que se nos ocurra.

Deja tu comentario

Para comentar tienes que estar registrado en Naturarla.