comer como y cuando


Adolfo David Lozano

En nuestra sociedad avanzada y tecnológica parece haber cada vez soluciones más sofisticadas para nuestra salud. Sin embargo, lo cierto es que las más importantes mejoras en nuestra salud provienen de obedecer las leyes de la naturaleza.

Muchas de esas leyes atienden a la distribución de nuestro horario. Por ejemplo, quienes trabajan de noche y duermen de día tienen más probabilidad de tener problemas cardiovasculares y neuronales. También los horarios son muy importantes a la hora de comer o sentarnos a la mesa. Por ejemplo, sentarnos sólo dos o tres veces al día a la mesa para consumir grandes comidas no es buena idea. Las comidas copiosas reducen nuestros jugos digestivos y comprometen la capacidad digestiva que tenemos. Hacer comidas más frecuentes y más pequeñas estabiliza nuestros niveles de azúcar y controla mejor nuestro metabolismo.

La digestión está dirigida por nuestro cerebro. Por ello es importante sentarse a comer de manera relajada pues de lo contrario reducimos nuestras enzimas en nuestra saliva y digerimos peor los alimentos. En su libro ‘The Slow Down Diet’, Marc David explora los efectos fisiológicos del estrés y los beneficios de respirar profundo antes de las comidas. Según él, hay evidencia científica de que dar gracias antes de las comidas mejora la digestión. Y es que durante la meditación como la oración entramos en calma. Hay quienes creen incluso que los problemas del estómago tienen relación en algunos casos con sentimientos de odio o miedo.

El esfuerzo por masticar y comer más lentamente parece pequeño en comparación con sus beneficios. No solemos por desgracia calibrar las consecuencias a largo plazo de comer deprisa sin prestar atención a la comida.

La digestión de muchos alimentos, sobre todo almidones, comienza con las enzimas que segrega nuestra saliva. Masticar a conciencia es una manera además de producir más saliva, la cual protege el esófago de los ácidos.

Además, poner atención a la comida y a sus componentes envía señales al resto del tracto digestivo para prepararse para la digestión que viene. También masticando reducimos la cantidad de aire que tragamos, minimizando además los gases.

Otro consejo importante a la hora de comer y cómo hacerlo se refiere a la bebida. Sin duda es importante hidratarse y beber agua a lo largo del día. Sin embargo, hay que ser algo cuidadoso cuando comemos sobre todo una comida principal. ¿Qué sucede si tomas un gran vaso de agua fría al acabar una comida principal? Pues es probable que estés desbaratando tu digestión. Tanta agua diluirá tus ácidos digestivos y tu estómago no podrá digerir los alimentos.

Y hablando del cuándo, la hora de la siesta debes postergarla algo tras acabar una comida principal. Lo mismo es válido para la cena, por supuesto. Tumbarse tras una comida entorpece la digestión. De ahí que siempre nos hayan recomendado no cenar justo antes de acostarse sino dejar un mínimo de hora y media. Quizás ahora entiendas por qué una cena, sobre todo copiosa, antes de acostarte te hace levantar por la mañana con una sensación de digestión casi recién acabada. Tampoco es la mejor idea subirse a la cinta de correr o meterse en el gimnasio al acabar de almorzar. Nuestra digestión demanda que el flujo de sangre se centre en el sistema digestivo. Lo ideal tras una comida es estar sentado.

Acerca de lo de bañarse o meterse en la piscina o mar tras una comida, parece que la idea del corte de digestión tiene bastante de mito. Yo creo que sí y no. Lo que puede cortar la digestión no es bañarse en sí mismo sino hacerlo a temperaturas frías y de manera súbita.
Igualmente debemos evitar alimentos crudos, como fruta, en la cena en particular y al final de las comidas en general si buscamos una buena digestión.
Ya lo decía Charles Simmons cuando afirmaba que la enfermedad es la venganza de la naturaleza por la violación de sus leyes.

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